Vinicius los volvió locos

Recital de carácter y personalidad ante Piqué, Jordi Alba… y la grada

El primer Clásico sin Messi dejaba un vacío complicado de llenar, como ocurriera en su día cuando se fue Cristiano. En el Barcelona-Madrid de la nueva era, entre todos los jóvenes prometedores y los veteranos que aún quedan, una figura emergió por encima de las demás, la de Vinicius Junior. Su primera parte, sobre todo, fue para enmarcar, y salió sin duda victorioso en su particular duelo con Ansu Fati, la otra gran perla que despierta el mismo entusiasmo entre su hinchada pero que no pudo con el muro blanco. Vini, sin embargo, lo hizo prácticamente todo bien y solo le faltó el gol,. hasta el punto de mostrar carácter y determinación ante los pesos pesados del Barça y no arrugarse nunca ante una grada que le tuvo siempre en el punto de mira.

El impacto del 20 del Real Madrid en el Clásico fue evidente, porque además se echó al equipo a la espalda: cuando había que aguantar, lo bordaba, cuando había que correr, lo hacía, buscar el espacio, driblar.. defender. Casi al final del partido, después de un esfuerzo que no tuvo el premio del gol, se marchó con calambres del campo.

En ese primer tiempo, quién pagó sobre todo el empuje de Vini fue Mingueza, que se desesperó para frenar las llegadas del brasileño. Tanto es así que Koeman lo señaló sin mercerlo dejando en la caseta en el descanso, pero hay que decir que le tocó lidiar con lo peor para los intereses de su equipo en la tarde soleada del Camp Nou.

El Camp Nou ya tiene una gran diana a la que pitar. En una excelente jugada, Vini se coló en el área y cayó ante Mingueza. No era suficiente para penalti, pero el brasileño no se arrugó ante los rivales. Ni siquiera ante Piqué, que le recriminaba la jugada. Casemiro intervino, pero su compañero ya supo defenderse solo. Tampoco se arrugó en otra jugada ante Jordi Alba, que le llegó a poner la mano en el cuello. Y por supuesto también tuvo sus más y sus menos con un sector de la grada, la del fondo en el primer tiempo, que veía con claridad por dónde llegaba el peligro blanco.

Como era de esperar, Vino fue clave también en el gol de Alaba. Supo leer bien la arrancada del austriaco y abrió con criterio cambiando de banda hacia la subida de Rodrygo. Fue por la banda izquierda por donde casi siempre entró el ex del Flamengo. Se intercambió la banda en alguna ocasión con Rodrygo, más gris si se comparar con su compatriota, pero acabó de nuevo por donde más cómodo se encuentra.

En la segunda parte, Vini tuvo una buena oportunidad para poner el 0-2. No aprovechó el fallo de Dest en su cesión a Ter Stegen. Para cuando quiso armar el disparo, el estadounidense ya había vuelto para enmendar su error.

Más allá de todos los recursos que mostró Vini, a lo largo de todo el Clásico dio la sensación de que el madridista hacía lo que quería, sobre todo a raíz del tanto del Madrid que obligó al Barça a dar un paso hacia adelante. En algunos momentos, Vini recordó al estilo de Neymar, buscando el detalle y el espectáculo cuando se puede y más incisivo y práctico cuando hace falta. El rey del Clásico, sin duda, fue él.

Sobre Kendry González 3639 artículos
Me llamo Kendry González, cree esta humilde página web para que usted se informe de todo lo que pase en el mundo del fútbol. Muchas gracias por visitar nuestra página.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*