Memphis quiere ser ídolo

El holandés está aportando desde su llegada pero sólo ha marcado dos goles de penalti en los últimos ocho partidos. En LaLiga, dispara 3,1 veces por partido; en la Champions, 0,3.

Seguro que a Memphis Depay (aunque él mismo dijo en su día que no le gusta que le nombren por su apellido por la huida de su padre, su cuenta oficial de twitter reza así) ya le han contado que tu vida como jugador del Barça puede cambiar si tus goles en el Camp Nou permiten derrotar al Madrid. Que le pregunten a tantos y tantos delanteros, hayan triunfado plenamente o no: Lineker, Kodro, Ibrahimovic, Etoo, Villa…

El de este domingo, pues, es un test definitivo para un jugador singular, con antepasados esclavos (sus orígenes podrían proceder de Mississipi), bañado en una cincuentena de tatuajes, y al que la insistencia de Koeman terminó de llevarle al Barça pese a las problemas económicos del club, que retrasaron su fichaje un año, y el interés de alguno de los grandes europeos como la Juventus.

Memphis es un jugador osado. Admite que no está pendiente del fútbol las 24 horas (hace sus pinitos en la música) y se considera un elegido. “Dios me dio un talento para divertirme y para divertir a los otros. Necesito libertad porque los creadores son siempre libres. La fe me da paz interior y me siento maduro por las experiencias que he tenido en mi vida”, explicó en su día.

Pero, en las vísperas del Clásico, hay algunos números preocupantes para Memphis. Empezó ilusionando a la afición, con un gran partido ante la Real y goles ante Athletic y Getafe. Pero en los últimos ocho partidos, sólo ha marcado dos goles, los dos de penalti. Demasiado poco para alguien que debe ser el líder del ataque. En los grandes partidos, además, no ha aparecido. Mientras que en LaLiga dispara tres veces por partido, en la Champions su cifra es insignificante (0,3). Contra Bayern, Benfica y Dinamo apenas apareció. Seguramente, hay partidos en los que corre demasiado. El neerlandés ha jugado 1.425 minutos ya esta temporada: 975 con el Barça y 450 con la selección de Países Bajos. Esto es, sólo ha dejado de jugar quince minutos de los 1.440 posibles.

Es cierto que Memphis es algo más que números. Da intangibles al Barça en facetas que no son fácilmente medibles cuantitativamente. Viene a recibir en corto, va al espacio, fijas defensas, tiene conocimiento del juego, se entiende bien con los compañeros y ha tenido un feeling rápido con Ansu. Pero, en el Barça, todo eso no es suficiente. Hacen falta goles. Especialmente en el Clásico.

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