El Meazza es el jardín de Rodrygo

Carlo Ancelotti torturó a los blancos hace décadas en el Giuseppe Meazza, y ahora sabe el italiano cómo sufren los blancos en ese estadio. Eso sí, superó con nota su primera prueba exigente. Reordenó al Madrid tras un primer tiempo superado, hizo crecer al equipo y acabó ganando el partido en una diana construida por sus dos sustituciones. Camavinga y Rodrygo firmaron el triunfo de un equipo blanco maduro, con Vinicius de nuevo como factor desbordante.

Por vez primera en lo que va de temporada, el Madrid se sintió a merced del oponente. Mérito de un Inter radicalmente diferente del pusilánime equipo que se quedó fuera de Europa el pasado año tras una fase de grupos horrible. Parece mentira que pueda mejorar tanto un equipo tras vender a dos de sus grandes estrellas, Lukaku y Achraf. El peso ahora recae en el centro del campo, su línea más poblada, donde Brozovic en la creación y Barella en el último pase castigaron al equipo blanco.

Conste que la idea de Ancelotti era equilibrar la medular, con Lucas Vázquez como interior diestro en perjuicio de Hazard. Que es muy fino, pero trabaja lo justito sin balón. El problema se trasladó a la banda contraria por la teoría de la manta. Si Valverde saltaba a presionar a Brozovic, Barella y Darmian castigaban a Nacho, improvisado lateral zurdo. Si el uruguayo relevaba a Modric en banda, el hueco quedaba en el centro. Un problema que el Madrid no acertó a resolver en una primera parte en la que pudo (y mereció) recibir algún gol. Lautaro y Dzeko tuvieron dos remates claros que despejó Courtois, firme y bien colocado. Si ambos hubieran angulado sus tiros, poco habría podido hacer el belga.

Tampoco estuvo muy inspirado en ataque el equipo blanco, aunque sí creó peligro. Me explico. Cuando presionó a Skriniar y, sobre todo, Bastoni, robó en zona de riesgo, pero no gestionó bien esas ventajas. Benzema y Vinicius recibieron poco juego, y más allá de un centro de Valverde que cogió adelantado al francés, no hubo opciones claras en el primer acto.

No hubo sustituciones tras el descanso, pero sí cambió el partido. Adelantó la defensa Ancelotti, subió la presión y vivió en campo interista. Apareció Carvajal por derecha, muy suelto, y probó la eficacia de Handanovic con un remate seco, centrado. Fue el primer remate del Madrid entre los tres palos, aunque el equipo italiano no estaba incómodo, ni mucho menos. De hecho, Courtois evitó el 1-0 con una mano de mucho mérito, abajo, tras un cabezazo perfecto de Dzeko, que conoce el oficio de ariete como nadie.

Inzaghi metió energía en bandas. Entraron Di Marco en izquierda y Dumfries en derecha. El holandés fue protagonista en ataque, pero sufrió a su espalda. Llegó mucho y bien, pero Vinicius le superó en carrera y castigó sus incursiones frecuentes. Entró Rodrygo por Lucas, mientras Inzaghi tiró de experiencia con VIdal y Correa. Pese a la falta de frescura, el Madrid parecía más entero en el último cuarto de hora.

Tuvo una Vinicius tras una colada de Carvajal por la derecha. Controló el centro pasado, levantó la ceja y buscó el remate cruzado, pero se lo sacó un interista. También rondó el gol Benzema en un cabezazo anulado por fuera de juego. Fue poco antes de que Camavinga relevara a Luka Modric, que hizo crecer al Madrid según pasaron los minutos. San Siro, en un detallazo de buen gusto, despidió al croata con palmas. El caso es que los relevos blancos fueron providenciales. Ambos reclamaron protagonismo, y tejieron el gol. Llegó la bola al área interista, dobló el pase el francés al centro sin dejara la caer y el brasileño embocó con una volea efectiva. 0-1 y a casa. Ya lo sabe también el Inter. 90 minuti contra el Madrid son molto longos.

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